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CARRERA GUITARRISTICA

¿Tengo lo necesario para triunfar?  Debes haberte preguntado ésto, o algo parecido, muchas veces.  Especialmente si estás trabajando duro con la guitarra.  Los padres de mis alumnos me hacen esta pregunta apenas termina la primera clase.  Sé que los padres de los alumnos quieren lo mejor para sus hijos, y que lo mejor es hacer aquello para lo que fuimos diseñados.  Hacerlo es la única manera en la que seremos felices, y nuestros padres quieren que seamos felices.  La parte de esta pregunta que en realidad debe examinarse es:  ¿A quién se lo estamos preguntando? o mejor, ¿Quién creemos que tendría la respuesta? 

Antes de que te aventures en buscar la respuesta, déjame ayudarte a ver algunos asuntos guitarrísticos que tienes el derecho y la obligación de saber, asuntos que he logrado madurar a través de mi experiencia de vida y educación.  Todos estos asuntos señalan el camino:  Encontrar exactamente qué rol tú y tu música estarán desempeñando y asegurarte de conocerte a ti mismo muy bien, porque cuanto mejor te conozcas, mayores probabilidades hay de que seas un guitarrista feliz. 

Yo no estaría escribiendo esto y nosotros no conoceríamos el mundo de la guitarra clásica si no fuera por Andrés Segovia (Gracias, Maestro).  No estamos hablando de ¨un¨ guitarrista, sino de un hombre que vivio todo el siglo veinte (Segovia murió en 1987), el siglo que ha visto más cambios que cualquier otro siglo.  Si naciste en algún momento entre 1893 y 1987, puedes decir con toda certeza que eres un contemporario de Segovia. 

Durante gran parte de los 1990s, el mundo de la guitarra clásica estaba dividido de la siguiente manera:  aquellos que ¨se atrevían¨ a criticar al maestro, aquellos que deseaban beatificarse (paso anterior a ser Santo), aquellos que usaban el nombre de Segovia para subir en el escalafón, y por supuesto, aquellos como yo que han estado `patinando` entre estas tres posiciones hasta hoy. 

Conozco a los españoles muy bien, entre otras cosas porque un buen porcentaje de mi sangre es español (mi abuela fue De Niquesa Bellucci).  Segovia era andaluz y español.  Eso se traduce en increiblemente terco y poético.  Y además, por supuesto, también era tan solo un hombre. 

Desde los 7 hasta los 16 años, los únicos guitarristas cuya existencia yo conocía eran Segovia y mi maestro Vincenzo Calsolaro.  El único guitarrista que Vincenzo parecía conocer era Segovia (al menos así parecía... ¨Segovia ésto... Segovia lo otro...¨).  El único concierto al que asistí fue... ¡por supuesto!  un concierto de Segovia en Bari.  No hay duda de que para mis 17 años, el objetivo de mi vida era conocer al MAESTRO!!  Lo hice, 5 años más tarde en Madrid.  Y hasta me dió un par de clases.  ¡WOW!  Ésta era la frase de peso pesado en mis currículum vitae... ¨¡Estudió con Segovia!¨ Después de todo, quién conocía a Calsolaro - o si es por eso, a Carlevaro - para siquiera tener que incluirlos en el currículum?  ¿Cómo podías atreverte a soñar con lograrlo como guitarrista sin la aprobación de Segovia? 

El tiempo y una enorme musicalidad han hecho de Segovia una figura gigantezca y es bajo esa luz que continuaré escribiendo.  Pero la justicia debe hacerse y la justicia debe tener los ojos vendados. 

¡Conocí al hombre en su novena década!  Era suave y gentil, y todo lo que puedo decir de mi experiencia personal con él es bueno.  Definitivamente obtuve lo mejor de él:  palabras sabias y una idea de lo que no quería para mi vida.  Pero hay muchas anécdotas del tipo  alumno-profesor que no son tan felices y que pese a no publicarse jamás en las revistas de guitarra son tan reales como aquellas que alcanzan los libros y revistas.  Parece ser que la mayoría de mis colegas aún temen que el maestro los oiga desde el más allá, y desapruebe.   Helloo!! (dicho al estilo Jay Leno)
In Graham Wade' s book Maestro Segovia (vale cada centavo) lees la siguiente anécdota, una de las pocas que alcanzó publicación, en la pag. 72: 
 
 

Graham Wade

Clase Magistral:  un guitarrista mexicano acaba de ser reprendido por Segovia en una clase Magistral en Siena.  El Maestro dijo exasperadamente: -Tu pulgar hace un sonido horrible en las cuerdas.  Por qué no haces algo al respecto?  Córtatelo si hace falta - tal vez te crezca otro.
El receptor de este consejo se deprimió, como bien puede entenderse, y comenzó a beber pesadamente.  Un amigo le preguntó qué le pasaba, y el guitarrista le dijo que estaba esperando que la torre se abriera a las tres, porque así podría subir a la punta y lanzarse, porque su pulgar no servía.
A Segovia le llegaron noticias de la determinación del mejicano, y se acercó rápidamente al muchacho mientras dejaba el café para dirigirse a la iglesia y la alta torre.
- No lo hagas, joven, le dijo Segovia. - Si te cortas el pulgar, el nuevo podría sonar aún peor. 
 

Ahora pregúntate:  ¿Es éste el ¨maestro¨ en el que quiero convertirme?  El ¨mejicano¨ tenía un nombre y un sueño, que probablemente se trizó ese día, más allá de lo entretenido que pueda ser para ti y para mí leer la anécdota. 

En los últimos 2 siglos (de la línea de tiempo de la guitarra clásica), la profesión de la música ha testimoniado algunos de sus cambios más dramáticos.  Los músicos, a su vez, han tenido que lidiar con situaciones casi inhumanas, o para ser más precisos, situaciones anti-musicales con sus instrumentos y sus estilos de vida, para poder mantenerse a la par de los cambios.  Hay algunos hechos históricos que sin duda fueron piezas clave en la reestructuración de la vida musical (una de ellos, entre los más influenciales, es el papel cada vez más diminuto de la Iglesia en asuntos seculares). 
La cosa que no ha cambiado es  la vanidad humana.   La vanidad, el ego, el moi, etc.,  son en algún modo herramientas de sobrevivencia.  Cuando están indomados o fuera de control,  el resultado es un monstruo.  Esto es tan cierto que pasé mis primeros 14 años como guitarrista creyendo que el éxito o logros personales y el prestigio se medían de acuerdo a la cantidad de fama o el reconocimiento público que la profesión lleva consigo. ¡Qué horror! 
Las siguientes son algunas de las consideraciones más importantes a ser tomadas en cuenta por el aspirante guitarrista: 

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